viernes, 15 de agosto de 2014

Tres modas, tres chalecos.

La colección de indumentaria del museo Udaondo nos permite observar las tendencias en la moda del Río de la Plata en los siglos XVIII y XIX. Estos cambios en el vestir, como en toda la historia de la moda, se producen por razones socio políticas siempre ligadas a los acontecimientos de nuestra región y su nexo con lo que sucedía en Europa. Los cambios se adoptaron lentamente y muchas veces convivieron los diferentes estilos durante varios años.

Tres modas, tres chalecos
Chaleco "colonial"

El primer chaleco Perteneció a León Ortiz de Rozas, padre de Juan Manuel de Rosas, quien fue administrador de los bienes de la Corona desde 1797 hasta 1806.
Chaleco que perteneció a León Ortiz de Rozas, colección CMEU

A fines de siglo XVIII y los primero años del XIX los hombres de clase alta o aquellos que estaban vinculados con el virreinato vestían a la manera borbónica.

Zapatos con tacón y con grandes hebillas, calzas, medias blancas, chaleco bordado con un largo que pasaba la cadera y abotonado hasta el cuello, chorrera de encaje,  mangas con volados y casaca abierta atrás. Si el traje era de gala, era de color blanco con ricos bordados, como es el caso de este chaleco. Se usaba también el azul, amarillo y verde. El conjunto de casaca, chaleco y calzón se llamó "terno a la francesa". Los botones solían estar forrados, como es este caso, o decorados con pedrería e hilos metálicos.

Estas prendas eran realizadas a medidas. El cliente elegía el género ya bordado y el sastre cortaba y cosía. Los bordados, en este período, tuvieron gran presencia en los trajes masculinos.
Esta moda podía ir acompañada con peluca empolvada, con trenza y moño en la nuca, o bucles. 
En este retrato de Santiago de Liniers podemos observar los elementos típicos de esta moda.


Retrato de Santiago de Liniers, Cabildo de Buenos Aires. Se puede ver una fotografía iluminada al pastel de esta obra en la sala "Invasiones Inglesas" del Museo Udaondo.

El chaleco de Belgrano:

Pronto la moda masculina se desprendería de los ornamentados elementos borbónicos y tomaría el estilo inglés:
Chaqueta larga y entallada de color oscuro con faldones separados, cuello con solapas, pañuelo anudado, chaleco a la cintura recto y ceñido, pantalón blanco dentro de las botas de montar, como vemos en este retrato de Manuel Belgrano pintado durante su viaje a Londres en 1815, probablemente por Francois Casimir Carbonier.




                                            Chaleco que perteneció a Manuel Belgrano, Circa 1813. Colección CMEU

Muchos chalecos de la misma etapa presentaban solapas mas grandes que las que posee el chaleco de Belgrano, por lo que es posible que en algún momento, haya sido adaptado.

Chaleco Federal:

La llamada Época Federal, tuvo su correspondiente manifestación en la forma de vestir, distintiva de quienes manifestaban fidelidad a la tendencia federal y a Juan Manuel de Rosas.

Chaleco federal de terciopelo punzó con divisa. Colección CMEU

En los hombres, que adoptaban la moda del romanticismo, uno de esos distintivos, fue el chaleco Federal,  de color punzó.
De piqué o terciopelo, como es el caso del que se conserva en el Museo Udaondo, se usaba con levita oscura, corbata o pañuelo ancho y pantalón ancho con tirantes, ya que los pantalones ceñidos o calzas, junto con las botas de montar por fuera, habían pasado de moda en 1830.


Podemos observar al personaje masculino vestido a la moda del momento en "Tertulia Porteña", acuarela de Carlos Pellegrini de 1831.


Como podemos ver en estos ejemplos comparados de la colección Udaondo a través de la indumentaria se pueden estudiar e interpretar cambios sociales, políticos, estéticos y tecnológicos. 


Bibliografía:
Historia de la moda argentina, Susana Saulquin, Emecé.
Moda, una historia desde el siglo XVIII al XX, Colección del Instituto de Indumentaria de Kioto, Taschen.

lunes, 4 de agosto de 2014

La industria textil, la producción de seda y las ideas de Belgrano.

Hasta el año 1778 en Buenos Aires, muchos géneros, provenían del interior. En las provincias se producían telas en una industria artesanal y doméstica, hilados y tejidos de cáñamo, lana, algodón y hasta seda (El Jesuita español y naturalista Ramón María de Termeyer introdujo capullos de seda en Buenos Aires, Montevideo y Córdoba y logró su reproducción en 1763)

Etapas de la sericicultura. Lámina de la Encyclopédie de Diderot y d'Alembert. 1751

Si bien se conseguían escasos paños de seda provenientes de Europa (en los comercios y también de contrabando) desde el tratado de libre comercio con Inglaterra y los países americanos en 1809, y el desembarco de grandes cantidades de mercadería y géneros, Gran Bretaña monopolizó prácticamente el mercado textil en Buenos Aires empobreciendo las industrias provinciales imposibilitadas de competir con los módicos precios de las telas inglesas.(1)
Sobre esto escribía Mariquita Sánchez de Thompson en 1853 "Yo he conocido a estas pobres provincias ricas y más industriosas que Buenos Aires. La independencia ha sido para ellas la ruina"(2)
Los sastres podían confeccionar las prendas a medida y gusto de quién tenía la posibilidad de encargarlas, o se podían adquirir las prendas ya confeccionadas en tiendas y pulperías.

Exterior de una pulpería. César Hipólito Bacle. 1833


No hay información sobre la procedencia exacta del chaleco, si fue confeccionado a la medida de Belgrano, o fue adquirido por él ya realizado... ¿o quizás haya sido un presente de una dama? Las mujeres del Río de la Plata eran diestras en corte y confección y muchas fabricaban sus propias prendas. También, seguramente, pudieron haber confeccionado una prenda masculina.

                  Detalle de la restauración del chaleco. Se observa el hilo de seda enhebrado en la aguja curva.

Es interesante destacar que Manuel Belgrano, trabajó en el desarrollo de las economías locales tanto en agricultura, ganadería e industrias, como ser la textil. Reflexionó sobre los problemas de la importación compulsiva y la necesidad de fomentar las producciones regionales. Planteó la necesidad de crear fábricas de paño e instalar talleres y manifestaba preocupación en cuanto a no solo importar materias primas si no producir manufacturas para dejar de depender de los géneros extranjeros.
Belgrano destacaba la importancia de los cultivos de algodón, la producción de lana y la de seda. Expresó importante estimular esta industria y se trató de adaptar la morera (alimento del gusano de seda) para mejorar la producción local. Este proyecto se extendió a las provincias de San Juan, Catamarca, Tucumán, San Juan, Mendoza y Córdoba. (3)

Bibliografía utilizada:
1-Susana Saulquin, Historia de la moda argentina, Emecé 2006
2- María Sanchez Quesada, Mariquita Sánchez Vida política y sentimental, Editorial Sudamericana, 2011
3-Ruth Corcuera, M. Cristina Dasso (compiladoras), Tramas Criollas, Cap. 4 "Manuel Belgrano y su proyecto industrial" de Cristina Minutolo de Orsi.


miércoles, 16 de julio de 2014

El Chaleco, su conservación y los criterios en la restauración

Para la preservación a largo plazo de los textiles se requieren mayores cuidados que con otros objetos patrimoniales, ya que son materiales orgánicos que pueden sufrir deterioros o daños frente a las fluctuaciones ambientales de humedad relativa, temperatura y ante el efecto prolongado de las radiaciones, tanto en áreas de reserva como en las de exhibición en los museos.



Decoloración en el área de los hombros y cuello                             Remiendos, faltantes de seda y manchas oscuras

Los criterios de restauración utilizados en el tratamiento del chaleco siguen las pautas  de reversibilidad y compatibilidad de los materiales. Se prioriza la aplicación de medidas de estabilización antes que intervención profunda de restauración. Esto significa que se tiende a minimizar la aceleración de los deterioros mediante algunas pocas puntadas de restauración en las partes rotas a las que se les coloca un soporte de seda nuevo, tratando de evitar así el constante deshilachado y la profundización de roturas.



Colocación de tela soporte                                                                  Uso de aguja curva para colocación de tul

Para la limpieza se elige un método mecánico mediante pinceles y aspiradora de baja succión; se trata de una limpieza superficial y es muy delicada debido al estado de fragilidad del chaleco. 



Limpieza mecánica con aspiradora de baja succión y pinceles.

Por esta razón tampoco se intenta retirar las manchas generadas posiblemente por el sudor en las axilas y la grasitud de las manos sobre los bolsillos, ni tampoco eliminar las arrugas; ya que la aplicación de solventes podría causar nuevos daños.


Manchas de sudor en las axilas y roturas

En algunos sectores se cose un tul sobre las roturas con el fin de proteger el objeto y así evitar nuevos desgarros en la tela. Para  las puntadas se utiliza una pequeña aguja curva para microcirugía, y se cose con hilo de seda que se tiñe del mismo color de la tela original.

Costura con hilo de seda teñido                                                        Hilo de seda teñido

Puntada de restauración tipo couching

Una de las pruebas que se realiza para la identificación de fibras es el test de combustión. De esta manera,  se somete un hilo (que en este caso estaba desprendido del chaleco) a llama directa y según el olor y el residuo que queda se puede saber qué tipo de fibra es de una forma aproximada. En el caso del chaleco se comprueba que es de seda ya que el olor es a pelo quemado y el residuo es negro y pulverizable. Estos indicios se refieren a tipos de fibras proteicas, y la seda es una de ellas; en el caso de las fibras celulósicas deberían tener olor a papel, el cual produce una ceniza oscura y sería el caso, por ejemplo,  del algodón.
Cada objeto en un museo deber ser rotulado para su identificación. Antiguos e inadecuados marcajes produjeron rastros como agujeros y tintas; con respecto a estas últimas se decide no retirarlas luego de evaluar que su extracción sería más dañina que su presencia. En el caso del chaleco se cose un nuevo rótulo con una cinta de algodón cuya inscripción se realiza con marcador de tinta indeleble.

          
 Remoción de viejos rótulos                                       Migración de la tinta del viejo rótulo a la tela del chaleco


 Es interesante comentar que en el caso del marcaje de objetos orgánicos, que presentan una superficie porosa, como es el caso de los textiles, se recomienda el uso de este tipo de cintas o rótulos de papel libres de ácido que mediante costura o un lazo se sujeten a la pieza; a diferencia de los materiales inorgánicos que se suele utilizar el rotulado directo en la misma.

Colocación de un nuevo rótulo

Una de las tareas del conservador es registrar todo el proceso  en imágenes digitales y en informes escritos con el objetivo de dejar en la institución un informe de la intervención con los detalles de los deterioros, el tratamiento, los materiales utilizados y las recomendaciones de almacenaje y exhibición.



Tareas de evaluación de deterioros con microscopio digital. Registro y captura de imágenes.

El textil tratado, a pesar de su intervención y estabilización continúa siendo muy frágil debido al daño que ya sufrieron las fibras posiblemente sometidas a una prolongada y mala exposición a las radiaciones. Las fibras de seda se presentan así muy quebradizas ya que perdieron resistencia, por lo que una inadecuada manipulación podría provocar nuevos deterioros.


Un objeto restaurado continúa siendo una pieza frágil, y dependiendo de cómo vaya a almacenarse, exhibirse, manipularse y transportarse se puede contribuir a su preservación o a su destrucción.







Bibliografía utilizada:

Grimm M. W. The Directory of Hand Stitches Used in Textile Conservation. A publication of the Textile Conservation Group, Inc. New York, 1993.
Hollen, N; Saddler, J.; Langford, A. Introducción a los textiles. Edit, Limusa, España, 2002.
Kajitani N. Cuidado de los tejidos en el museo. En: Apoyo 4:1, USA, 1993.
Tímár-Balázsy, A; Eastop, D. Chemical Principles of Textile Conservation. Edit. Butterworth-Heinemann, Great Britain, 1998.
Manual de Conservación preventiva de textiles, Comité Nacional de Conservación Textil, DIBAM, Fundación Andes, Chile, 2002.
Notas del ICC. Las fibras naturales, 13/11, Canadá 1996.